Tomasa

Damas y caballeros, me presento

parada encima de mi tabla rasa:

me llaman en el barrio la Tomasa

y mis palabras se las lleva el viento.


Del tiempo eché la cuenta, y ya ni cuento,

pues luego pasa siempre lo que pasa:

me llega la factura de una tasa

con tipo de interés al cien por ciento. 


Como una Dulcinea entrada en años,

más Aldonza Lorenzo que otra cosa

parezco a mi pesar, de ojos castaños.


Mientras mis canas peino, minuciosa,

sueño que algún hidalgo con redaños

viene hacia mí para cortar la rosa...

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