Como un pañuelo

Soy experto en el arte de mentirme,

de esquivar la verdad y, simplemente,

me dedico a seguirme la corriente

mientras la vida no me ponga firme.


Me acostumbré sin más a repetirme

que nada importa nada, que el presente

es acaso la flor de un accidente

del que tan solo quiero despedirme. 


He aprendido a besar, pero la lona;

he volado a menudo por el suelo,

mi vocación se cifra en la fregona;


he combatido el frío siempre a pelo;

nada de lo que intento me funciona;

arrugo el corazón como un pañuelo.


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