Cordero
Huraño avanzo igual que un basilisco,
que un prófugo y un réprobo, ¿alguien malo?;
un apóstata adicto al varapalo
por andurriales donde peco y cisco.
Oveja negra y descarriada, trisco
cuanto me topo por el campo ralo;
si es escarpado un risco, yo lo escalo
y escruto desde arriba el triste aprisco.
Y seguiré avanzando sin que nada
consiga detener la astracanada
de este arisco cordero trashumante.
Los perros de pastores ni me rozan;
mis sueños son cabritos que retozan
libres de la cordura, Dios mediante.
Comentarios
Publicar un comentario