Arma de doble filo
La noche de los tiempos, al segundo,
solo por ti se rasga el largo velo,
si haces caer con tu mirada el cielo;
si haces temblar con tu silencio el mundo.
Igual que algún hambriento Segismundo,
abro los ojos y a tu sueño apelo,
porque tus ojos son por donde vuelo
ajeno al hondo abismo en que me hundo.
Este deseo atroz, por el que oscilo,
es un terror de luz, como un reclamo
que arma será, de las de doble filo...
...pero, en cuanto te veo, me relamo:
tu cuerpo quiero desnudar, tranquilo,
para comerte el alma, gramo a gramo.
Comentarios
Publicar un comentario