Limos

Sin prisa me imagino y me proyecto,

salto fuera de mí, me pongo a punto;

no tarda mucho el sueño que barrunto

en parecerme un delicioso insecto. 


Disparo a quemarropa y, en efecto,

veloz engullo tanto dato junto

que, apenas capturado, ya es trasunto

de algo torciendo mi camino recto. 


Me quedo en trance de mi charca al borde

e inmóvil papo moscas a destajo

saciándome, sin conseguir que engorde.


Arranco el tiempo efímero de cuajo

con mi croar de anfibio monocorde

y en limos duermo cuando no trabajo. 

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