Nada personal

Debajo de la tierra, en un letargo, 

me sueño oscuro al fondo de esta fosa

para poner los pies en polvorosa

cuando la lluvia llegue en mi descargo.


Mi piel contiene un componente amargo

que tiñe el mundo de color de rosa,

pero debo advertiros una cosa:

de jardines ajenos no me encargo.


El agua llegará y, entre las grietas, 

rana saldré, mas rana extraordinaria

que brinca en pos de nuevas y altas metas.


No le voy a la zaga al ajolote

con toda su paciencia milenaria:

me entierro en vida por salir a flote.

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