Sapo

Paciencia antigua tengo del anuro

cuando se trata de cazar mi almuerzo;

con la certera lengua de un escuerzo

retuerzo todo aquello que capturo. 


En cuanto crío pelo, me rasuro,

no vaya a ser que me despeine el cierzo

el día que me encuentre en pleno esfuerzo

por replicar mi amor, como procuro.


Me pongo mucho al sol, pero tampoco

dejo a su luz cegarme en demasía;

prefiero mantener fresquito el coco.


Paciencia tengo por filosofía;

paciencia y barajar, que no es tan poco:

los pies calientes, la cabeza fría.

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