Tósigo

Croando sin que nada me lo impida

con esta vocación de anfibio acento,

emito mi reclamo y ya me siento

huésped de honor de la estación florida.


En lúbrico clamor, de luz herida

hasta tu oído viaja por el viento

la voz de anuro con que me reinvento,

el tósigo en mi piel que amor liquida.


Tiembla eterno el instante en el pantano;

se inflama el aire al tiempo que me besas

con labios anhelantes de ir al grano;


fluyen las aguas tiernamente espesas

y poco a poco te intoxico y gano:

con lengua atrapa el sapo a las princesas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hambre

El pan

Lucifer